Heer; Españoles en otros cuerpos del ejército alemán.
En este capítulo se recoge las experiencias de españoles que por su origen o ascendencia alemana fueron reclutados por el ejército alemán.
Winterhalder García, Alberto.
(11/XI/1917, Lérida / 2010, )
Alberto Winterhalder García nació en Lérida en 1917, hijo de un alemán y una española, desde febrero de 1918 residió en Sant Feliu de Guíxols (Gerona).
Por su ascendencia alemana por parte de padre fue llamado a filas por el ejército alemán en 1942, y a pesar de su desagrado, las autoridades españolas en aquel momento / su incorporación como la de tantos otros residentes en España.
Recibió su instrucción militar en Zeven, cerca de Bremen. Tras formación fue destinado una batería antiaérea en una pequeña población pesquera situada en el mar del norte.
En abril de 1942 solicitó su traslado al grupo de artillería ligera de Marina número 686, en la isla de Ré, para defender la base de submarinos alemanes en la La Rochelle, en la costa atlántica francesa. Allí trabó amistad con republicanos recluidos en un campo de prisioneros alemán, contraviniendo las órdenes, amistad que se prolongó incluso después de la guerra.
El 6 de junio de 1944, cuando comienza la invasión aliada del norte de Francia, cuando iba a ir de permiso unos días a España, esta fue cancelada. Tanto él como una reagrupación de soldados de diferentes unidades, recibieron una intensa formación en los días siguientes y la noche del 31 de julio de 1944 fueron enviados ala norte a la ciudad de Rennes para reforzar las tropas alemanas.
El contraataque fracasó y se ordenó la retirada, pero fue tan desordenada que el pánico se apoderó de las fuerzas del Eje en el regreso hacia sus posiciones iniciales y se convirtió en lo que ha pasado a la historia como Der Korridor der Todes (el pasillo de la muerte).
El 17 de agosto soldados americanos detuvieron a Winterhalder. Estuvo a punto de caer linchado por una turba de franceses que le rodearon y, mientras le insultaban, pedían que le rebanasen el cuello. Los soldados americanos apenas podían contener a la turba con ganas de revancha tras cuatro años de ocupación y terroríficos abusos por parte de los alemanes.
El español se salvó gracias a la aparición de unas mujeres a las que había proporcionado sus últimas raciones de carne enlatada, y a la intervención casi divina de un cura que, por afinidad católica, convenció a los linchadores de que era “un buen hombre”.
Fue trasladado a Inglaterra y posteriormente a EEUU hasta retornar de forma definitiva a España en julio de 1948, donde intentó pasar página y olvidó lo ocurrido hasta poco antes de su muerte.
-En este libro se narra las peripecias de Alberto Winterhalder García en este momento decisivo en la segunda guerra mundial.
